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Saturday 20 January 2018
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FOTOGALERÍA: Una visita a la colección de Bugattis más grande del mundo

La historia de la colección de Bugattis más grande del mundo es tan fascinante como los autos que la componen. Hoy en día son parte del museo Cité de l’Automobile (Ciudad del Automóvil) en Mulhouse, Francia. Fotos: Andrés O’Neill, Jr.

 

 

Ver un solo Bugatti es algo muy impresionante que se da muy pocas veces en la vida. Imaginen entonces una colección que tiene más de 120 Bugattis.

 

Siempre que trabajo en Europa, extiendo mi estadía  para irme a explorar en carro. Es la naturaleza de un road tripper. Eso mismo hice en el 2013 cuando fui a probar el Porsche 911 Turbo a una pista en un pueblito llamado Bad Driburg en el oeste de Alemania. Ya que estaba bastante cerca de la frontera con Francia planifiqué manejar hasta allá, llegar a Luxemburgo y de tener el tiempo, tocar una esquinita de Bélgica, antes de regresar a Alemania.

También consideré tomar una ruta hacia el sur cruzando por Suiza hasta llegar al norte de Italia y tal vez visitar Milán.

Conociendo ya mi rutina para estos viajes, el colega panameño Jaime Claramunt, propietario de la revista Autopista Panamá, me preguntó allá cuál sería la aventura que tenía preparada. Le conté.

“Si vas para esa área de Francia, tienes que ir a una ciudad que se llama Mulhouse. Allí hay un museo con la colección de Bugattis más grande del mundo”, me dijo.

El museo Cite de l’Automobile está ubicado en la misma fábrica en la que la colección de Bugattis estuvo escondida por décadas. Se encuentra en la ciudad francesa de Mulhouse. Cuando perteneció a Alemania, la ciudad se llamaba Mühlhausen.

 

Ese simple comentario cambió todos mis planes y de inmediato descarté las rutas que había planificado. Fui primero a las oficinas principales de Stuttgart a recoger un 911 Cabriolet y desde allí manejé directo a Mulhouse (se pronuncia “mulúz”).

El road trip de Alemania a Francia lo hice en este Porsche 911 Cabriolet. Aquí lo vemos en un pueblito de Francia.

Llamado Cité de l’Automobile (Ciudad del Automóvil) el museo del que me contó Jaime tiene una historia tan fascinante como los autos que contiene. No fue fundado como un museo, sino como una gigantesca colección secreta. La comenzaron los hermanos Hans y Fritz Schlumpf, propietarios de una próspera operación textil que habían fundado en el 1935 y ubicada exactamente donde está el museo ahora.

 

Uno de los primeros Bugattis que adquirió el fundador de la colección, Fritz Schlumpf: un Type 35B de 1929. Lo usaba para carreras.

La parte trasera del Type 35B

 

De los dos hermanos, Fritz, era un amante de los automóviles, pero particularmente de los Bugatti. Compró uno antes de la Segunda Guerra Mundial y lo corría en competencias. Pero su afán de coleccionista no arrancó sino hasta la década de los cincuenta, cuando secretamente comenzó a comprar Bugattis por todo el mundo. Primero los negociaba individualmente, pero luego llegó a comprar colecciones completas que solo tenían unos pocos Bugattis.  Ya para la década de los sesenta tenía más de 100 Bugattis y sobre 300 autos de otras marcas, todas europeas como Hispano-Suiza, Rolls-Royce, Delahaye, Alfa Romeo, Talbot Lago, De Dion-Bouton y  Voisin, entre otras. Los únicos dos autos que no eran de Europa eran un Chrysler y un Ford Modelo T.

Uno de los Bugattis más raros del mundo: el Royale. Tan solo fueron producidos siete… ¡y en la colección hay tres!

El Royale es un auto inmenso. De los siete que existen, he tenido el privilegio de ver cinco de ellos: los tres de este museo, uno en el Pebble Beach Concours d’Elegance y otro en el museo Henry Ford, en Dearborn, Michigan.

Para cuando Fritz dejó de coleccionar, ya tenía 123 Bugattis y entre éstos se encontraban tres de tan solo siete Buagatti Royales jamás fabricados.

Lo mágico de la gran colección Schlumpf, como vino a conocérsele, es que nadie sabía de su existencia, excepto los dos hermanos y un selecto grupo de sus empleados, que fueron escogidos para restaurar y mantener los autos. En los círculos de coleccionistas de autos de lujo corría el rumor de que alguien estaba acaparando cantidades absurdas de Bugattis, pero no se sabía quién ni de dónde. Y es que frecuentemente la discreción y la secretividad son requisitos inquebrantables en las transacciones de autos clásicos muy costosos. Fitz exigía esa privacidad cuando compraba sus autos.

Dos modelos Berline 57C: de 1938 el rojo y de 1939 el azul.

Pero lo más grande de esta historia era el hecho de que la colección completa estaba escondida dentro de la misma fábrica de los Schlumpf y nadie sabía que estaba allí, ni siquiera los empleados, excepto por supuesto, los escogidos para trabajar los autos.

 

Una pequeña parte de la selección de Bugattis de carrera.

El mundo y la propia ciudad de Mulhouse no vinieron a saber de la existencia  de esta colección hasta 1977. Durante una huelga ese año, los empleados de los hermanos Schlumpf lograron acceso al área de la planta en la que estaban escondidos los autos. Los huelguistas tomaron por asalto varias porciones de las instalaciones hasta que se toparon con la inmensa colección. La reacción fue de una incredulidad que de inmediato se convirtió en rabia y los trabajadores atacaron los autos. Muy afortunadamente el personal de seguridad y las autoridades francesas actuaron y rápidamente  retomaron el control. Un solo auto fue destruido: un Austin inglés.

¿Quién se hubiera imaginado un pickup Bugatti? Se llama Type 40 es de 1929.

A ese punto la industria de textiles europea estaba en muy mal estado debido a la competencia de Asia. La empresa de los hermanos Shlumpf ya llevaba años confrontando problemas financieros y se retrasó en sus pagos de impuestos. El gobierno francés intervino y embargó la fábrica, incluyendo los autos. Muy afortunadamente, el gobierno de Francia tuvo visión y vio el gran valor histórico de la colección. Así que en vez de romperla y vender los autos por separado, decidió mantenerla íntegra y convertirla en un museo.

Otro de los Bugatti Royale que hay en la colección.

Hoy por hoy la gran colección Schlumpf y el museo que la alberga es parte del patrimonio de Francia.

MAÑANA: Más fotos

 

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identicon

Periodista automotriz, escritor, viajero, road tripper y fanático del metal. Su carrera de más de 20 años lo ha llevado a cubrir eventos en países de Asia, Europa, el Caribe y Latinoamérica, además de gran parte de Estados Unidos y Canadá. Actualmente escribe la sección de autos del semanario de negocios "Caribbean Business", las de autos y viajes del semanario "CB en Español" y de las revistas "Imagen" y "Buena Vida". En radio cubre la industria automotriz en el programa "AutoShow 580" (sábados a las 4:00 p.m. con repetición a la medianoche) por la estación WKAQ de Univisión Radio y los lunes en la mañana conduce las cápsulas informativas "MotorShow" en las estaciones "Estereotempo", "Z-93", "La Nueva 94" y "El Circo de La Mega".


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