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Tuesday 22 May 2018
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Babilla de verdad. Así se corrían las carreras durante la infancia del automóvil

El piloto Barney Oldfield en el rudimentario Ford 999, el auto con el que ganó una carrera muy importante en el 1904 y estableció un récord de velocidad. Imagínense el gran esfuerzo que había que hacer para girar ese manubrio. Fotos: Ford Motor Company

 

Eran tan aterradoras las carreras durante la infancia del automóvil, que el gran Henry Ford corrió en una y más nunca volvió a hacerlo. Y es que imagínense ir a toda velocidad en autos que básicamente eran un chasis con motor, ruedas y un asiento. Ni siquiera tenían suspensión ni guía. En vez, tenían una especie de manubrio con mangos verticales con el que había que hacer tremendo esfuerzo para que las ruedas viraran.

A pesar de la crudeza de estos autos, corrían muy rápido. De hecho, esta misma semana se cumplen 113 años de que se estableciera un récord muy impresionante cuando se toma en consideración cuán rudimentarios eran estos vehículos. En un friísimo día de invierno de enero de 1904 y sobre la superficie congelada del lago St. Claire, en Detroit, el piloto Barney Oldfield, alcanzó las 91 mph a bordo del Ford 999. O sea, que ya de por sí suena aterrador ir a esa velocidad sobre algo que era básicamente unas vigas de metal que sujetaban un asiento y un motor y que casi no podía frenar ni virar. Pero encima de todo eso, lo estaba haciendo sobre hielo.

Sentado sobre el Ford 999 que estableció el récord está el piloto Barney Oldfield acompañado de un Henry Ford relativamente joven. El motor era solo de cuatro cilindros, ¡pero de 19 litros!

 

Oldfield ya había demostrado ser un piloto muy intrépido. Dos años antes y luego de que Henry Ford jurara no volver a participar en una carrera, pilotó el 999 en una competencia muy determinante contra el gran rival de Ford en esa época, Alexander Winton. Y lo hizo sin nunca haber manejado un automóvil en su vida. Su único adiestramiento fue probar el 999 durante una semana antes de la carrera.

Pues sí, los pilotos de esa época corrían a 70, 80 y hasta 90 mph en aparatos muy crudos sin ningún equipo de seguridad y que casi no viraban ni frenaban. Tenían babilla de verdad.

 

-Andrés O’Neill, Jr.

 

 

 

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identicon

Periodista automotriz, escritor, viajero, road tripper y fanático del metal. Su carrera de más de 20 años lo ha llevado a cubrir eventos en países de Asia, Europa, el Caribe y Latinoamérica, además de gran parte de Estados Unidos y Canadá. Actualmente escribe la sección de autos del semanario de negocios "Caribbean Business", las de autos y viajes del semanario "CB en Español" y de las revistas "Imagen" y "Buena Vida". En radio cubre la industria automotriz en el programa "AutoShow 580" (sábados a las 4:00 p.m. con repetición a la medianoche) por la estación WKAQ de Univisión Radio y los lunes en la mañana conduce las cápsulas informativas "MotorShow" en las estaciones "Estereotempo", "Z-93", "La Nueva 94" y "El Circo de La Mega".


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