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Sunday 10 December 2017
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El antiguo taxi boricua que ganó el concurso de autos clásicos más prestigioso del mundo

Este Packard Twelve Dietrich Convertible Victoria, que fue comprado nuevo en 1939 por un puertorriqueño y llevado a la Isla, ganó el primer premio del Pebble Beach Concours d’Elegance en 2013. Luego de décadas en las que sufrió gran deterioro, varios cambios de dueños y una mudanza a Estados Unidos, fue comprado por Joseph Cassini III (al volante) quien lo restauró a la perfección, lo llevó a Pebble Beach… ¡y ganó! Fotos: Kimball Studios/Pebble Beach

 

Del lujo a la miseria y de regreso a la opulencia. La historia de un espléndido Packard de Puerto Rico que pasó penurias para luego ganar el mayor premio del Pebble Beach Concours d’Elegance.

 

El domingo pasado se celebró en California el Pebble Beach Concours d’Elegance, la exhibición y concurso de autos clásicos más prestigiosa del mundo. Es un auto show en el que los más exquisitos autos clásicos de las colecciones más exclusivas del mundo compiten para llevarse el máximo premio del evento: el “Best of Show”. Ganar el “Best of Show” en Pebble Beach automáticamente le dispara el valor a estos autos que ya de por sí son muy valiosos.

Este Mercedes-Benz S Barker Tourer de 1929 es el más reciente ganador del “Best of Show” del Pebble Beach Concours d’Elegance.

Este Concours d’Elegance se divide en más de 30 categorías. Los jueces examinan cada uno de los autos y seleccionan un ganador de cada categoría. Ese premio ya de por sí es muy prestigioso. Pero luego los jueces vuelven a inspeccionar cada uno de esos líderes de categoría y entonces seleccionan un máximo ganador de todo el evento. Ese es el “Best of Show”.

 

El ganador de este añio tiene un motor con supercharger de seis cilindros en línea y 7.0 litros.

 

El máximo ganador del concours de este pasado domingo fue un bello Mercedes-Benz S Barker de 1929. Ahora bien, puede que algunos ya lo sepan, pero resulta que el ganador del “Best of Show” en 2013 fue un auto que originalmente era de Puerto Rico.

Todo carro antiguo tiene una gran historia y la de este vehículo fue un viaje increíble que comenzó en la riqueza, cayó en el deterioro y el abandono para luego retornar a la opulencia y encima de eso, llevarse el máximo premio del evento de autos más prestigioso del mundo.

De los barrios y campos de Puerto Rico al césped de uno de los campos de golf más pomposos del mundo en Pebble Beach, California. Tan solo imaginen la gran impresión que este coche habrá causado en el Puerto Rico pobre de la década de los treinta cuando fue llevado nuevo a la Isla en 1939.

 

Este automóvil es un majestuoso Packard Twelve Dietrich Convertible Victoria del 1934 que un abogado puertorriqueño, de nombre Ricardo Lacosta, compró nuevo en Estados Unidos y lo llevó a la Isla. Según el dueño actual del auto, el juez Joseph Cassini III, de Nueva Jersey, el Packard permaneció en la familia de Lacosta muchos años después de su muerte, pero, en un momento dado, fue usado como taxi. Para ello, contó Cassini al New York Times y a la revista Autoweek, el auto fue pintado de una horrenda combinación de rojo y anaranjado.

Como puertorriqueño y conociendo muy bien nuestra cultura, me atrevería a decir que es muy posible que en vez de taxi, el Packard haya sido más bien un carro público, un “pisicorre” como les decimos. Y también conociendo de los inventos de algunos boricuas, podría especular que cuando lo pintaron de rojo y naranja, lo hayan hecho a brocha. No hay récord al respecto, pero conociendo a mi gente, pudiera ser.

Para que tengan una idea de cuán infortunado fue hacer eso, sería lo mismo que tomar un Rolls-Royce y pintarlo (tal vez a brocha) en una combinación horrible y convertirlo en carro público. Y es que Packard, una automotriz americana que existió del 1899 al 1958, llegó a ser una de las máximas marcas de gran lujo. Competía de tú a tú contra Rolls-Royce, Bentley, Bugatti, Mercedes-Benz y otras ya desaparecidas como Hispano-Suiza, Duesenberg y Pierce-Arrow.

Otro detalle que hacía que este Packard fuera aún más exclusivo era que su carrocería era Dietrich, lo que significa que el dueño original compró el chasis desnudo y ordenó a que le hicieran la caja a su gusto. Para las décadas de los veinte y los treinta era común que la gente muy rica comprara chasis desnudos (solo motor, el chasis, ruedas, guía, parrilla y focos) y luego contrataran una compañía especializada en carrocerías para que les hicieran una que fuera única.

Cuando fue comprado nuevo por un abogado puertorriqueño en 1939, se le ordenó una carrocería hecha a la medida (custom made). La caja fue fabricada por Dietrich, una compañía que se dedicaba a hacer carrocerías por pedido para autos de gran lujo. Ello explica el nombre tan largo del modelo (Packard Twelve Dietrich Convertible Victoria).

 

Por largos años, el pobre Packard boricua con motor de 12 cilindros recibió el típico martirio de un taxi hasta que quedó inservible. De ahí en adelante su deterioro fue bien acelerado y su carrocería enmoheció casi en su totalidad. El carro tocó fondo.

El comienzo de su salvación llegó en 1968 cuando un militar estadounidense estacionado en la antigua base aérea Ramey, en Aguadilla, se topó con el vehículo, lo compró y se lo llevó para Estados Unidos. Allá, según contó Cassini, el coche fue a parar al estado de New Hampshire y vendido nuevamente a alguien de Ohio. Todos los que lo compraron lo hicieron con la intención de restaurarlo (todos conocemos esa historia) pero dado lo decrépito que estaba, ninguno inició el proyecto. El paso del tiempo continuaba haciendo estragos en lo que quedaba del Packard.

Fue en 2010 que Cassini, que es un juez superior del estado de Nueva Jersey, compró el auto y de inmediato ordenó su restauración, la cual tomó tres años y acumuló 10 mil horas de labor.

De la riqueza, a la pobreza y de regreso a la opulencia. El Packard Twelve en su momento de mayor gloria iniciando su desfile de triunfo en la edición del 2013 del concurso de elegancia de Pebble Beach.

 

Cassini explicó en los medios automotrices que al auto le funciona todo, incluyendo el radio y para demostrarlo, participó en el 2013 en el Tour d’Elegance, una parada de carros clásicos con un recorrido de 60 millas que precede al Pebble Beach Concours d’Elegance.

Pues así ocurrió: restauraron el carro, lo llevaron a Pebble Beach, ganó en su categoría y les quitó el codiciado “Best of Show” a 29 otros autos provenientes de las mejores colecciones del mundo.

Nada mal para un humilde pisicorre boricua, ¿verdad?

 

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identicon

Periodista automotriz, escritor, viajero, road tripper y fanático del metal. Su carrera de más de 20 años lo ha llevado a cubrir eventos en países de Asia, Europa, el Caribe y Latinoamérica, además de gran parte de Estados Unidos y Canadá. Actualmente escribe la sección de autos del semanario de negocios “Caribbean Business”, las de autos y viajes del semanario “CB en Español” y de las revistas “Imagen” y “Buena Vida”. En radio cubre la industria automotriz en el programa “AutoShow 580” (sábados a las 4:00 p.m. con repetición a la medianoche) por la estación WKAQ de Univisión Radio y los lunes en la mañana conduce las cápsulas informativas “MotorShow” en las estaciones “Estereotempo”, “Z-93”, “La Nueva 94” y “El Circo de La Mega”.


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