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Sunday 10 December 2017
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7 horas de carretera para 40 minutos de playa

Estando de trabajo en California quise ir a una playa que hacía tiempo deseaba visitar. Pero, para llegar a ella tendría que manejar un total de siete horas... para solo visitarla por 40 minutos. Lo logré en este Mazda6 que aquí aparece durante una parada muy breve en la pequeña ciudad de Willits, a tres horas al norte de San Francisco. FOTOS: Andrés O'Neill, Jr.

Estando de trabajo en California quise ir a una playa que hacía tiempo deseaba visitar. Pero, para llegar a ella tendría que manejar un total de siete horas… para solo visitarla por 40 minutos. Lo logré en este Mazda6 que aquí aparece durante una parada muy breve en la pequeña ciudad de Willits, a tres horas al norte de San Francisco. FOTOS: Andrés O’Neill, Jr.

 

En noviembre del 2015 estuve trabajando en California y mi último día allá lo aproveché para dar un road trip. Como suelo hacer cada vez que viajo, escogí regresar en el último vuelo de la noche para así aprovechar al máximo ese último día allá. Mi aeropuerto de salida era el de San Francisco (SFO).

Otra cosa que hago para cada viaje: estudio los mapas de las zonas a las que iré para ver qué lugares interesantes hay “cerca”. Pongo las comillas porque luego de muchos road trips en países grandes, considero “cercano” cualquier lugar que quede a tres horas.

Viendo mapas por la web vi que a tres horas y media al norte de San Francisco está una playa que desde hacía un tiempo deseaba ir: Glass Beach, en el pueblito de Fort Bragg (sí, se llama igual que la base militar en Carolina de Norte a la que tantos militares puertorriqueños han ido). Estaba dentro de lo que considero cercano, pero se me presentaba un obstáculo: no podía salir hasta casi el mediodía y las siete horas que me tomaría el viaje a vuelta redonda significaba que para llegar al aeropuerto a una hora cómoda, una hora segura para lograr mi vuelo, tan solo podría estar en esa playa un poco más de media hora. Decidí tirarme la maroma.

Muchos considerarán una locura manejar siete horas solo para estar 30 o 40 minutos en un lugar. Sí, puede que sea cosa de locos, pero si lo llevamos a escala, es lo mismo que ir a un parque de diversiones y esperar en fila más de dos horas para montarse en una trillita que apenas dure uno o dos minutos y eso lo hace muchísima gente.

Pero contrario a una fila en un parque de diversiones, que realmente es tiempo perdido porque no ocurre nada, en un road trip, las horas que uno pasa manejando son de por sí una aventura. Uno va mirando los paisajes, los rótulos, los negocitos, los demás carros y hasta las tablillas de los demás carros. Incluso, uno se disfruta la carretera como tal. Esa franja gris de asfalto que cruza continentes es la ruta de la libertad. Es como decía un viejo anuncio de Chrysler: “Porque la carretera de por sí es un destino”.

 

 

Saliendo de San Francisco

Saliendo de San Francisco.

 

Cruzando uno de los puentes atirantados

Cruzando uno de los puentes atirantados.

 

Dos carros muy interesantes y de épocas y tecnologías muy diferentes: un Alfa Romeo Milano de la década de los ochenta y el eléctrico Chevrolet Volt.

Dos carros muy interesantes y de épocas y tecnologías muy diferentes: un Alfa Romeo Milano de la década de los ochenta y el eléctrico Chevrolet Volt.

 

Rótulo en Fort Bragg, California

Rótulo en Fort Bragg, California

 

Un Ford de principios de los cincuenta en el estacionamiento de Glass Beach.

Un Ford de principios de los cincuenta en el estacionamiento de Glass Beach.

 

Así que no estoy taaaan loco por haber manejado tres horas y media desde San Francisco y tres horas y media de regreso para simplemente visitar una playa por 30 o 4o minutos.

¿Y qué rayos tiene esa playa para haber manejado tanto para ir a visitarla por tan poco tiempo? Es una pregunta muy válida, si se la hicieron. Pues como ya les dije, la playa se llama Glass Beach y tiene una historia muy fascinante.

Gente explorando la peculiar orilla de Glass Beach

Gente explorando la peculiar orilla de Glass Beach.

 

El carro en el que manejé hasta allá fue un Mazda6 del 2016. Lo recogí en el aeropuerto de San Francisco y de allí salí directo hacia Glass Beach. El modelo que me tocó era de un color rojo que se inclina hacia el vino, lo cual estuvo perfecto porque la ruta me llevaría por la famosa zona vinícola de Napa. Los interiores eran blancos con negro.

El Mazda6 en uno de los viñedos del famoso valle de Napa.

El Mazda6 en uno de los viñedos del famoso valle de Napa.

 

Rediseñado para el 2014 este modelo de tercera generación del Mazda6 lleva la temática de diseño que Mazda estrenó hace unos años en la CX-5. Y a juzgar primero por el Mazda6 y luego por el Mazda3, fue un patrón de diseño que mutó muy bien de guagua a carro. Esta temática le da unas curvas muy interesantes a la carroceria del Mazda6.

El Mazda6 pertenece al segmento de los sedanes medianos.

El Mazda6 pertenece al segmento de los sedanes medianos.

 

Hablando de curvas, el sedán mediano de Mazda responde muy bien a ellas. Una porción considerable de la parte final de la ruta fue a través del bosque Jackson, que conecta a Fort Bragg con la pequeña ciudad de Willits. Toda esa carretera, la California 20, es de curvas. Allí, los genes deportivos de Mazda se hicieron evidentes en el Mazda6 por medio de unos movimientos ágiles que lo agarraban muy bien a cada curva.

Aportando a un manejo muy entretenido está el motor de cuatro cilindros, 2.5 litros y 184 caballos de fuerza, el único en la línea. Mazda es otra automotriz de las que están dejando de usar los V6 en sus sedanes para equiparlos en vez, con motores de cuatro cilindros que a simultáneamente son más poderosos y ahorran muchísima gasolina.

Skyactiv es una tecnología propia de Mazda que logra unoa economía de combustible muy sorprendente. El Mazda6, que es un sedán mediano con interiores amplios, logra un máximo de 38 millas por galón.

Skyactiv es una tecnología propia de Mazda que logra una economía de combustible muy sorprendente. El Mazda6, que es un sedán mediano con interiores amplios, logra un rendimiento máximo de 38 millas por galón.

 

En el caso de Mazda, esto lo logra con su sistema Skyactiv, con el cual ha logrado resultados excelentes en todos los motores en los que lo ha aplicado. Para que tengan una idea, el Mazda6, que es un sedán mediano muy espacioso y con un baúl grande, puede rendir hasta 38 millas por galón (MPG). O sea, que estamos hablando de casi 40 MPG, que es el rendimiento de un  subcompacto, pero en un sedán mediano. Es más, hay subcompactos que ni siquiera llegan a las 38 MPG del Mazda6.

Eso de la economía de combustible que aporta el Skyactiv lo noté temprano en viaje. A la vez que recorría millas y rápidamente me iba alejando de San Francisco, la aguja del marcador de combustible apenas se movía.  Bueno, como que hice todo el viaje ida y vuelta y nunca eché gasolina. Recorrí un poco más de 385 millas y solo consumió tres cuartas partes del tanque.

Bueno, luego de navegar todas esas curvas del bosque Jackson llegué a la emblemática Ruta 1 de California, la llamada Pacific Coast Highway. Ya estaba en Fort Bragg, pedí direcciones, y llegué a Glass Beach.

Como les dije, la historia de Glass Beach es fascinante y el momento que para bien o para mal, la definió ocurrió en el 1906. Recuerden que hasta hace unas pocas décadas casi no había conciencia hacia el ambiente. Pues a principios del siglo 20 la había mucho menos. Así que en el 1906, la ciudad de Fort Bragg decidió convertir la playa que ahora se conoce como Glass Beach, en un vertedero. Así que comenzaron a tirar de todo: desde la basura cotidiana de los hogares, hasta viejo equipo industrial, enseres, desechos de construcción e incluso, automóviles completos.

Rótulo en Glass Beach que muestra la playa cuando era un vertedero.

Rótulo en Glass Beach que muestra la playa cuando era un vertedero.

 

Por décadas estuvieron lanzando basura allí y cada vez que las montañas de desechos llenaban la playa, las quemaban para hacer más espacio.

Ya en la década de los sesenta estaba comenzando a nacer a través del mundo los deseos de proteger el ambiente. Así que la ciudad determinó eliminar el vertedero y limpiar la playa. En el 1967 comenzaron a remover escombros y según iban terminando, descubrieron algo muy sorprendente: no había arena.

Mazda 6 Glass Beach California Andres O'Neill photo 01

Los 60 años de desechos de cristal y cerámica habían formado una gruesa capa multicolor sobre toda la playa. También, el tiempo había logrado un efecto mágico: los vidrios no cortaban. Las décadas de salitre, del impacto de las olas y de la fricción contra la arena y de vidrio contra vidrio pulió los millones de pedacitos de cristal para convertirlos en coloridas piezas tan lizas como las piedritas de un río. O sea, que tal y como me comentó una buena amiga cuando le conté esta historia, la naturaleza es tan noble que aun cuando el hombre la atacó, ella le respondió ofreciéndole belleza; la naturaleza se encargó de convertir la basura en algo lindo.

Mazda 6 Glass Beach California Andres O'Neill photo 03

Solo estuve en Glass Beach, como máximo, 40 minutos. Estaba nublado, por lo que la playa no se veía tan linda como la había visto en fotos. Pero aún así, era muy bonita. Me hubiera encantado ver los cristalitos resplandecer con la luz del sol.

Caminé encima de los cristales, jugué con los vidrios y me entretuve metiendo mi mano en las capas multicolores tratando de encontrar el verdadero piso de arena. En algunos lugares la capa de vidrios es más fina y uno encuentra la arena rápidamente, pero en otras, simplemente no hay manera de hallarla.

Antes de irme y regresar a San Francisco, hice algo que he hecho en muchos lugares: saqué mi bandera y la fotografié allí para poner la foto en mi galería en Facebook del Proyecto Mundial Bonita Bandera. Aquí les dejo la foto:

Mazda 6 Glass Beach California Andres O'Neill photo 05

 

 

 

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identicon

Periodista automotriz, escritor, viajero, road tripper y fanático del metal. Su carrera de más de 20 años lo ha llevado a cubrir eventos en países de Asia, Europa, el Caribe y Latinoamérica, además de gran parte de Estados Unidos y Canadá. Actualmente escribe la sección de autos del semanario de negocios “Caribbean Business”, las de autos y viajes del semanario “CB en Español” y de las revistas “Imagen” y “Buena Vida”. En radio cubre la industria automotriz en el programa “AutoShow 580” (sábados a las 4:00 p.m. con repetición a la medianoche) por la estación WKAQ de Univisión Radio y los lunes en la mañana conduce las cápsulas informativas “MotorShow” en las estaciones “Estereotempo”, “Z-93”, “La Nueva 94” y “El Circo de La Mega”.


3,770 thoughts on “7 horas de carretera para 40 minutos de playa

  1. prestressed concrete structures

    Today, I went to the beachfront with my kids. I found a sea shell and gave it to my 4 year old daughter and said “You can hear the ocean if you put this to your ear.” She put the shell to her ear and screamed. There was a hermit crab inside and it pinched her ear. She never wants to go back! LoL I know this is totally off topic but I had to tell someone!