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Friday 16 November 2018
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Topless en la cordillera. Probamos el Fiat 124 Spider Abarth por el centro de la Isla

Para darle una buena prueba al Fiat 124 Spider Abarth, me lo llevé en un largo recorrido por las montañas de la Isla. Aquí aparece en el sector Fondo del Saco, de Barranquitas. Fotos: Andrés O’Neill, Jr.

 

Me encanta el frío. Así que para aprovechar las bajas temperaturas que se estaban registrando en varios pueblos del centro de la Isla, el fin de semana pasado me fui en un largo road trip por la montaña. Y paseos por la cordillera he dado muchísimos, pero lo interesante de éste es que me iría topless. Claro, topless porque fui en un convertible al que le bajé la capota.

Al inicio de la ruta en Cayey donde hacía buen frío y mucha neblina. De espaldas, los sellos distintivos del Abarth incluyen las cuatro salidas del sistema de escape y la placa con el escorpión de Abarth.

El auto en cuestión es uno de los más recientes en el mercado: el Fiat 124 Spider. Ahora bien, aunque nuevo, es un carro de mucha historia porque su versión original estuvo en producción del 1966 al 1982. En aquel entonces se conocía en nuestro mercado como el Fiat Spider y en otros alrededor del mundo como el Fiat 124. Así que para este nuevo modelo de segunda generación, Fiat unió ambos nombres para crear uno global: Fiat 124 Spider.

El modelo específico que me llevé para esta prueba de manejo por la montaña tiene un nombre más largo aún: Fiat 124 Spider Abarth. Y es que Fiat siempre ha separado ese nombre para la máxima versión deportiva de algunos de sus modelos. La designación “Abarth” es en honor a Carlo Abarth, el piloto e ingeniero austriaco que durante la década de los cincuenta transformaba los Fiats en serias máquinas de carreras.

En Villalba

El 124 Spider Abarth tiene el mismo motor que los otros modelos de esta línea. Es un cuatro cilindros turbo de tan solo 1.4 litros, pero con muy buen caballaje. En los modelos Classica, Lusso y Prima Edizione genera 160 caballos, mientras que en el Abarth son 164.

El motor es turbo de cuatro cilindros, 1.4 litros y 164 caballos de fuerza.

Además de esos cuatro caballitos adicionales, Fiat le hizo algunos ajustes para darle un sonido bien deportivo que resulta muy agradable a cualquier entusiasta de los autos. Además de esto, el Abarth recibe modificaciones en su suspensión para darle más agilidad.

Precisamente, esos ajustes a la suspensión me resultaron muy convenientes para este paseo por la montaña. Y es que le dan al 124 Spider un manejo sumamente ágil especialmente en las curvas y como ustedes saben, eso es lo más que hay en nuestras carreteras de campo.

La neblina que cubría a Cayey esa mañana.

Comencé el recorrido bien temprano en la mañana, como a las 6:30 pues como ya les mencioné, quise experimentar las bajas temperaturas que se están dando en el centro de la Isla. Comencé por Cayey, donde había una neblina muy densa. De ahí subí a Aibonito, pasé a Barranquitas, Villalba, Orocovis, Ciales, Morovis, Orocovis otra vez, Barranquitas de nuevo y ya desde ahí comencé a regresar por Naranjito, Comerío, Bayamón y finalmente Guaynabo. Luego, repasando el mapa me percaté que en la ruta toqué pedacitos de Coamo y Jayuya.

En el restaurante “Aviones”, en Barranquitas.

Temprano en la ruta encontré las temperaturas frescas que buscaba, aunque
no tan bajas como esperaba. En Cayey y Aibonito estaba a 62 grados; frío para estándares boricuas, pero no tanto como los bajos cincuenta que esa región experimentó unos días antes. Incluso, en algunos puntos de Orocovis el termómetro se precipitó a la parte alta de los cuarenta. De todas maneras, disfruté las temperaturas que sí conseguí.

Un campo en Aibonito, temprano en la mañana.

Como si no hubiera manejado lo suficiente durante todo el día, por la noche visité unas amistades en Caguas. Al próximo día tuve que ir al supermercado y fui a uno en Cayey. Pude haber ido a uno en el área metro, pero manejé hasta Cayey porque sí. Y es como muchas veces digo: con un carro divertido, uno busca excusas para tomar la ruta larga.

En un chinchorro de Cayey

Al próximo día, lunes, fui hasta Río Grande y de regreso, en vez de seguir para mi casa, me desvié hasta Dorado por la ruta de la playa.

De regreso a la costa en Dorado.

En total, desde el viernes cuando fui a recoger el 124 Spider, hasta el martes cuando lo entregué, manejé un total de 434 millas. Como les dije, uno busca la excusa para seguir manejando.

Aquí les dejo otras fotos:

 

Durante una parada en Orocovis.

 

La iglesia de la plaza de Aibonito

 

 

El diseño tiene cabeceras y “roll bars” integrados.

 

 

 

 

 

 

 

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identicon

Periodista automotriz, escritor, viajero, road tripper y fanático del metal. Su carrera de más de 20 años lo ha llevado a cubrir eventos en países de Asia, Europa, el Caribe y Latinoamérica, además de gran parte de Estados Unidos y Canadá. Actualmente escribe la sección de autos del semanario de negocios "Caribbean Business", las de autos y viajes del semanario "CB en Español" y de las revistas "Imagen" y "Buena Vida". En radio cubre la industria automotriz en el programa "AutoShow 580" (sábados a las 4:00 p.m. con repetición a la medianoche) por la estación WKAQ de Univisión Radio y los lunes en la mañana conduce las cápsulas informativas "MotorShow" en las estaciones "Estereotempo", "Z-93", "La Nueva 94" y "El Circo de La Mega".


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