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Monday 19 February 2018
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Trillizos alemanes abandonados en Salinas

Hace seis o siete años, mientras paseaba con mi hijo por la costa sur de la Isla, me topé con un pequeño junker con muchos autos muy interesantes. De todas las que vi allí, esta escena en específico, de dos Porsche 924 pulverizándose por el moho, me destrozó el alma (y seguramente algunos de ustedes estén con una lagrimita a punto de salir). En otra parte del lote había un tercer 924 (ahora serán más las lágrimas) FOTOS: Andrés O'Neill, Jr.

Hace seis o siete años, mientras paseaba con mi hijo por la costa sur de la Isla, me topé con un pequeño junker con muchos autos muy interesantes. De todas las que vi allí, esta escena en específico, de dos Porsche 924 pulverizándose por el moho, me destrozó el alma (y seguramente algunos de ustedes estén con una lagrimita a punto de salir). En otra parte del lote había un tercer 924 (ahora serán más las lágrimas) FOTOS: Andrés O’Neill, Jr.

 

En los más de 12 años que llevo fotografiando vehículos abandonados (o junkiados, como decimos en buen puertorriqueño), he visto de todo: desde aburridos sedanes desechables, hasta modelos de gran opulencia como un Rolls-Royce (pueden verlo en mi página de autos abandonados en Instagram).

También me he topado con la trágica escena de Porsches desechados pudriéndose frente a una marquesina, cubiertos de maleza en un pastizal, tirados a la orilla de la carretera, olvidados en algún garaje, o en algún lote de chatarra.

Curiosamente, nunca me he topado con un 911 en estas condiciones (vi uno en el concours que se celebró en los terrenos de la Bacardí a principios de año, pero no fue un hallazgo mío). También, vi un 356 que por muchos años fue castigado por el sol y salitre en el estacionamiento de Dos Marinas, en Fajardo.

No obstante, hay un Porsche en específico que sí he visto mucho en condiciones que dan ganas de llorar: el 924. He visto muchos, pero nunca juntos en un mismo lugar.

Eso cambió hace como siete años. Probando algún carro para mis reportajes, me fui con mi hijo por la costa sur. En Salinas nos topamos con un pequeño junker familiar que desde afuera, se notaba que tenía autos interesantes. Los dueños fueron muy amables y nos dejaron explorar todo el lote.

Por una esquina, llegando a los límites del terreno, encotré una escena que le partiría el alma a cualquier amante de los Porsche: un par de 924, rojos los dos, juntitos uno al lado del otro, como puppies tristes en un refugio de animales.

Al expresar mi sorpresa por ver dos 924 juntos, el dueño me dijo: “Hay otro más”.

Porsche 924 junked vehiculos abandonados Andres O'Neill photo 03

Cuando me llevó al tercer 924, me sorprendió que también fuera rojo. O sea, que no se trataba de unos gemelos alemanes abandonados en un lote de Salinas, sino de trillizos; unos trillizos que una vez salieron con gran orgullo del sector de Zuffenhausen en Stuttgart, Alemania y décadas después, terminaron olvidados en un humilde lote de chatarra en una pequeña isla en el Caribe.

Como les dije, esto fue hace seis o siete años, por lo que no sé si esos carros existan aún. Desconozco si alguna alma caritativa se apiadó de ellos y los adoptó (lo dudo); si alguien se llevó alguno de ellos para usarlo como donante de piezas (pudiera ser); si todavía están allí, pero aún más deteriorados por el asesino sol sureño (lo más probable) o si ya los llevaron a la aplanadora y ahora son parte de las vigas o varillas de algún rascacielos chino (esperemos que no).

A continuación, les dejo más fotos de estos pobres 924:

Lado trasero del conductor del tercer 924. Siempre me han gustado mucho sus foquitos laterales redondos.

Lado trasero del conductor del tercer 924. Siempre me han gustado mucho sus foquitos laterales redondos.

 

Lado del pasajero

Lado del pasajero

 

De los dos 924 que están juntos, éste es el que está a la derecha en la foto principal.

De los dos 924 que están juntos, éste es el que está a la derecha en la foto principal.

 

Lado trasero del pasajero. Si la foto fuera más grande, podrían ver un detallito que les traería mucha nostalgia: el marco de la tablilla que dice "Stuttgart Motors". Para los que no lo recuerden, era el establecimiento en la avenida Kennedy que vendía Porsche y Saab.

Lado trasero del pasajero. Si la foto fuera más grande, podrían ver un detallito que les traería mucha nostalgia: el marco de la tablilla que dice “Stuttgart Motors”. Para los que no lo recuerden, era el establecimiento en la avenida Kennedy que vendía Porsche y Saab.

 

Lado trasero del 924 que aparece a la izquierda en la foto principal. Noten el Toyota MR-2 de primera generación que tiene al lado. Fíjense también en el fondo, frente al ranchón, que hay dos Porsche 914. Esos pueden verlos en mi cuenta "Junkyard Treasures" en Instagram.

Lado trasero del 924 que aparece a la izquierda en la foto principal. Noten el Toyota MR-2 de primera generación que tiene al lado. Fíjense también en el fondo, frente al ranchón, que hay dos Porsche 914. Esos pueden verlos en mi cuenta “Junkyard Treasures” en Instagram.

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identicon

Periodista automotriz, escritor, viajero, road tripper y fanático del metal. Su carrera de más de 20 años lo ha llevado a cubrir eventos en países de Asia, Europa, el Caribe y Latinoamérica, además de gran parte de Estados Unidos y Canadá. Actualmente escribe la sección de autos del semanario de negocios "Caribbean Business", las de autos y viajes del semanario "CB en Español" y de las revistas "Imagen" y "Buena Vida". En radio cubre la industria automotriz en el programa "AutoShow 580" (sábados a las 4:00 p.m. con repetición a la medianoche) por la estación WKAQ de Univisión Radio y los lunes en la mañana conduce las cápsulas informativas "MotorShow" en las estaciones "Estereotempo", "Z-93", "La Nueva 94" y "El Circo de La Mega".


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